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¿Sabías esto acerca de tus creencias?

Por Alicia Jiménez


Imagen tomada de Autolíder

Las creencias son pensamientos que no cuestionamos, los damos por hecho. Se forman a partir de la repetición de pensamientos en nuestra cabeza unidos a un impacto emocional elevado. Albergan en nuestra mente subconsciente y emergen sin darnos cuenta (se activa el piloto automático) justificando situaciones o acontecimientos.


Las creencias son tan potentes que definen nuestra identidad e incluso el autoconcepto que tenemos de nosotros mismos.


¿has visto alguna vez cómo un militante de un partido político defiende a su político pese a que haya hecho algo atroz o que dentro de su escala de valores no esté correcto?


¿Te has dado cuenta cómo un hincha de un equipo de futbol defiende el comportamiento de su ídolo, aunque sea una falta muy grave en el campo de juego?


Esto ocurre porque han unido tan fuertemente una emoción elevada a pensamientos repetitivos respecto de esa persona, que dejan de cuestionar cualquier comportamiento incívico que lleven a cabo.


De ahí la importancia de cómo se forman las creencias. Cuando somos niños, tenemos tan pocas referencias y experiencias, que las creencias se generan rápidamente en nuestro subconsciente. Si alguna persona de nuestro entorno que para nosotros es autoridad nos dice algo sobre nuestro comportamiento o manera de ser, tendemos a creerlo.


Por ejemplo, si cuando somos pequeños, nuestros padres, hermanos mayores, abuelos o profesores, es decir, personas de nuestro entorno que respetamos y nos cuidan, nos dicen que, por el hecho de que nos gusta demasiado dormir somos personas “flojas”, pudiera ser que nuestra mente subconsciente entienda que “no somos suficiente” o “no somos válidos”.


Estas personas son Autoridad para nosotros en ese momento de nuestra vida, por lo tanto, todo lo que nos digan, nosotros lo creemos consciente o inconscientemente.


Conforme vamos creciendo, nuestra mente busca factores referenciales que justifiquen que “no somos suficientes”. Así, cuando por ejemplo suspendemos un examen a los 17 años de edad o tenemos un fracaso amoroso a los 23, se activa un piloto automático que justifica que “no somos suficiente”.


A lo largo de nuestra vida, este piloto se activa cada vez que nos sucede algo que puede relacionar que eso que nos ha ocurrido es porque “no somos suficiente”.


Es por ello que hay ciertas personas que, a la edad adulta, pudieran sentir cierta inseguridad por este hecho.


Hay que dejar claro, que no consiste en culpabilizar a las personas que nos cuidaron de pequeños por decirnos “eso” que nuestra mente entendió. Ellos, muy probablemente nos trataron con mucho amor e hicieron lo mejor que sabían en ese momento.


El mensaje en esta columna va más allá. Lo que debemos hacer es tomar responsabilidad y consciencia de este hecho , y ahora, a nuestra edad adulta, romper esa creencia que “nuestra mente creyó” en un momento de nuestras vidas; pensar dos veces cómo hablamos a nuestro entorno y entender que lo que una persona dice es diferente a cómo lo interpreta el que la recibe.


Extrapola este mensaje a cualquier área de tu vida. Imagina en tu negocio, sabiendo lo que ya sabes ¿Cómo puedes romper esas creencias limitantes que te impiden avanzar y tener resultados extraordinarios?


¿Quieres saber más? Sígueme en mis redes sociales y descubre todo lo puedo hacer por ti. Estaré feliz de ser tu Mentora


 

Soy Alicia Jiménez, Inspectora de Trabajo y Seguridad y Social y también soy Coach Certificada y especializada en oratoria persuasiva y motivacional.


Soy Autora de la Trilogía Mentalidad de Éxito y a través de estos libros tengo el firme propósito de ayudarte a alcanzar tus metas y objetivos. Los mayores enemigos están en nuestra cabeza así que quiero ayudarte a vencerlos para que puedas sacar todo tu potencial.


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